El papa critica que la atracción del poder sirva para difundir el Evangelio CATEGORIA

EFE
Ciudad del Vaticano

El papa Francisco lamentó hoy que en ocasiones "la fuerza de atracción del poder y del éxito se presenta como un camino fácil y rápido para difundir el Evangelio" y defendió una Iglesia "que resplandece cuando es acogedora, libre, fiel, pobre en los medios y rica en el amor, misionera".

Jorge Bergoglio pronunció estas palabras durante la homilía que ofreció ante miles de fieles de diversas partes del mundo en la Plaza de San Pedro del Vaticano, en la ceremonia de conclusión del Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

"Este tiempo de misericordia nos llama (...) a redescubrir el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es acogedora, libre, fiel, pobre en los medios y rica en el amor, misionera", dijo.

"La misericordia, al llevarnos al corazón del Evangelio, nos exhorta también a que renunciemos a los hábitos y costumbres que pueden obstaculizar el servicio al reino de Dios; a que nos dirijamos sólo a la perenne y humilde realeza de Jesús, no adecuándonos a las realezas precarias y poderes cambiantes de cada época", agregó.

Francisco afirmó que cuando Jesús fue crucificado, mostraba una "realeza paradójica": "su trono es la cruz; su corona es de espinas; no tiene cetro, pero le ponen una caña en la mano; no viste suntuosamente, pero es privado de la túnica; no tiene anillos deslumbrantes en los dedos, sino sus manos están traspasadas por los clavos; no posee un tesoro, pero es vendido por treinta monedas".

El pontífice defendió el valor de la misericordia y subrayó que la importancia de mostrar siempre un "amor humilde, que todo disculpa, todo espera, todo soporta", porque -opinó- "sólo este amor ha vencido y sigue venciendo a nuestros grandes adversarios: el pecado, la muerte y el miedo".

Condenó que en ocasiones las personas "frente a las circunstancias de la vida" o ante sus "expectativas no cumplidas", puedan tener "la tentación de tomar distancia".

Y sostuvo que "como Dios cree en nosotros, infinitamente más allá de nuestros méritos, también nosotros estamos llamados a infundir esperanza y a dar oportunidad a los demás".

El papa Francisco pronunció su homilía momentos después de cerrar la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro del Vaticano, durante una ceremonia a la que asisten los recientes cardenales creados por Bergoglio y que clausura el Año Santo Extraordinario, que comenzó el pasado 8 de diciembre.